Previa Milwaukee Brewers
Milwaukee, anclada en el Día de la Marmota
Esta previa ha sido realizada por Pako Espiga
Como ese Phil Connors (Bill Murray) al que cada día le sobresalta el despertador a las 6 de la mañana para encadenar las mismas rutinas que la jornada anterior, los Brewers viven atrapados en el día de la marmota. Para bien, y para no tan bien. Y es que sus perspectivas ante cada nueva temporada son prácticamente idénticas que las de la anterior, con una plantilla que, por regla canónica, prioriza más el hacer bloque que les nombres debido a la pérdida reiterada de aquellos jugadores mas o menos estelares (Adames el 2025, Peralta este) que están a punto de alcanzar la agencia libre o con contratos que exigen renovaciones a alza, y que son reemplazados per nombres de un perfil mucho mas bajo y, aquí esta el truco, mas baratos de pagar.
Aun así, algo debe estar haciendo muy bien Milwaukee de puertas adentro porque en estas últimas campañas la competitividad del equipo ha sido de notable para arriba en temporada regular, por la capacidad manifiesta de su staff técnico de exprimir al máximo las capacidades individuales y de conjunto de una plantilla que, libra por libra, está muy por debajo del talento que atesoran algunos de sus mismos rivales de división como los Chicago Cubs.
Seguramente en este logro tiene mucho que ver la figura de Pat Murphy, a día de hoy uno de los mejores técnicos de la MLB, por no hablar directamente del mejor, y la reciente renovación del cual por tres años más al frente de los Brewers asegura estabilidad al proyecto. Con él al frente, y con un plantel donde, como ya se ha dicho, priman los gregarios sobre las estrellas, de ellos hay que esperar que hagan cada día exactamente lo mismo que al año pasado o el otro, es decir, jugar un beisbol muy práctico, buscando partidos con anotaciones más bien bajas y con un bateo de contacto que se complemente con estrategias de argucia como el robo de bases.
Aún así, la política sistemática de la propiedad de ir reduciendo el presupuesto año a año, hasta situar el payroll del grupo en el quinto más bajo de la MLB, no hace más que alimentar las dudas respecto a las prestaciones en el campo de un equipo que va muy, pero que muy justo, de lustre, sobre todo en la ofensiva, y que en el picheo dependerá quizás demasiado del nivel que acredite un Brandon Woodruff muy castigado por las lesiones. Ante esta racanería del mandamás, la necesidad obliga a operaciones arriesgadas como el trade de Caleb Durbin a Boston para traer a Kyle Harrison, David Hamilton o Shane Drohan y rezar para que la moneda salga cara, sabiendo que la aspiración es intentar entrar en postemporada, que difícil será, para, eso sí, caer allí a las primeras de cambio. Como lo de cada día de la jodida marmota, vamos.
Altas
David Hamilton
Luis Rengifo
Angel Zerpa
Gary Sánchez
Kyle Harrison
Jett Williams
Bajas
Freddy Peralta
Tobias Myers
Caleb Durbin
Rhys Hoskins
Isaac Collins
Nick Mears
Lineup
Quien se sepa de carrerilla la batería titular de los Brewers de la última campaña no deberá estrujarse mucho el cerebro para memorizar la presente, ya que será prácticamente la misma como consagración de una política de continuidad marcial. Andrew Vaughn, aterrizado el curso anterior y que fue una de las sensaciones al bate hasta desplazar a Hoskins, será el titular sin discusión en la primera base. Es un perfil de jugador regular y fiable, del perfil de los que gustan especialmente a Murphy, y ofensivamente deberá ser importante, viendo lo que hay. Brice Turang y Joey Ortiz serán la pareja del centro del infield, sabiendo que son dos jugadores de perfil muy alto en defensa, como han demostrado, sobre todo en el caso de Turang, en este último World Baseball Classic. Dos piezas claves, aunque a diferente escala, ya que del estadounidense también se espera que siga su proceso de crecimiento y se consolide como un hombre que también aporte producción en el bate. En la tercera base es donde se espera la única novedad, con el recién llegado Luis Rengifo como principal candidato al puesto y con la única perspectiva, al menos de saque, de que sea un jugador que cumpla y no mucho más.
Sal Frelick, Garrett Mitchell y Jackson Chourio, si la salud acompaña, sobre todo en el caso del segundo, serán el trío a priori que más veremos en el outfield, con el venezolano en el centro de toda la ecuación. Con 21 home runs y 78 impulsadas en temporada regular, Chourio fue uno de los bastiones de los Brewers en ataque el pasado curso, y buena parte de la suerte en este dependerá de la que haga un jugador llamado a ser el rostro de la franquicia en nada. Pero el papel de liderazgo del equipo aún no es para él, sino para un Christian Yelich que ejercerá como DH y sobre el cual ya no recae la presión que, por contra, sí que deberá asumir y metabolizar un William Contreras que, ahora mismo, es el gran faro del proyecto y el nombre que emocionalmente más cosquilleos suscita en la fanaticada de Milwaukee.
Rotación
En tanto que escuadra que tradicionalmente mima mucho su picheo, este año resultará especialmente interesante ver cómo se mueve sobre el montículo la batería de abridores de los Brewers dada la cantidad de cambios que ha habido, no tanto por número como, sobre todo, por nombres.
De entrada, no estará Freddy Peralta, su ace más reciente traspasado a los Mets, y el rol de lanzador número 1 deberá recaer en Brandon Woodruff, un jugador sobre el cual hay muchas incertezas, no tanto por su calidad, que la tiene, sino por su estado físico debido a una catarata de lesiones que han lastrado, y no poco, su evolución.
Por detrás de él debería venir Quinn Priester, que el año pasado demostró ser un pitcher fiable, preparado para acumular innings a sus espaldas (157) y con mucho de mejora a sus 25 años. En Milwaukee se espera mucho de él.
Ahora bien, si hay un nombre que genera ilusion en cuanto a expectativas ese es Jacob Misiorowski, una de las grandes joyas de las granjas de la organización. La irrupción de este espigado jugador en la campaña anterior ya fue fulgurante gracias a una recta devastadora y a un espíritu competitivo que le puso en el radar de media liga. Testear su crecimiento será, sin duda, uno de los grandes atractivos de la campaña de los Brewers.
Chad Patrick y Kyle Harrison (el único zurdo) parecen ser, de partida, los otros dos nombres que completarán la rotación del equipo, aunque aquí hay que poner algún asterisco, ya que Brandon Sproat o Aaron Ashby es más que probable que se les vea en el rol de abridor, independientemente de las contingencias, que las habrá, en forma de lesiones.
Bullpen
Sobre el papel, deberá ser una de las fortalezas del equipo. Para empezar, porque uno de los movimientos de mercado más agresivos que ha hecho el front office ha sido el de traer a Angel Zerpa, de los Royals, por un precio que para nada es de saldo, ya que los Brewers dieron a cambio a Nick Mears y, sobre todo, a Isaac Collins, un bateador que parecía destinado a ser uno de los baluartes a futuro de la franquicia. Zerpa, zurdo, será el relevo cuando la situación exija aplomo y un brazo de garantías y con capacidad de aguantar entradas.
DL Hall es el gran enigma. Llegado de los Orioles en el trade de Corbin Burnes para ser, a priori, abridor, la mala fortuna con las lesiones ha sido una losa que le ha impedido asumir un rol relevante en el equipo. ¿Será este el año donde clic? Ojalá. Abner Uribe, todo explosividad, y Trevor Megill, un seguro en lo suyo aunque alguna vez apura demasiado los lanzamientos de riesgo, serán los encargados de poner el seguro a los partidos. Aunque Megill tiene en principio el rol asegurado de closer, ojo con el dominicano que le puede acabar comiendo la tostada.
Entrenador
«He crecido enormemente como jugador estando a sus órdenes las dos últimas temporadas». Que alguien como Jake Bauers, que no es ningún novato en esto del beisbol, hable así de Pat Murphy define a las mil maravillas qué clase es este entrenador poco dado a la notoriedad o las excentricidades, y muy trabajador de puertas adentro.
Galardonado dos veces seguidas con el título de mejor head coach de la Liga Nacional, algo que también dice mucho del respeto del que goza entre las propias entrañas de la competición, Murphy es el paradigma de eso que se ha catalogado como un «entrenador de jugadores», ya que es de esos que trabaja con la plantilla de manera muy individualizada para conseguir una atmósfera de grupo saludable.
En lo técnico, es un tipo muy pragmático, de no complicarse la vida y tomar decisiones básicamente sensatas, y con una enorme capacidad para adaptarse a las circunstancias y no tener complejos a la hora de dar oportunidad a los jóvenes. Este año, con menos talento entre sus filas, deberá multiplicar sus dotes para que Milwaukee no pierda algo que, para él, es irrenunciable: la competitividad.
Prospects
Potenciar las granjas ha sido una de las líneas de trabajo a las cuales más esfuerzos y recursos han dedicado la gerencia de los Brewers en los últimos años, apuesta que ya empieza a visualizarse en proyectos de futuro, pero también presente, como son Brice Turang, Jackson Chourio o Jacob Misiorowski. Los siguientes en la lista son:
Jesús Made: El dominicano, incorporado a la estructura de las menores de Milwaukee en 2024, es más que la gran esperanza de la franquicia a medio plazo. Ahora mismo es uno de los mejores prospectos de toda la MLB (ocupa el número 3 en su ranking), aunque todavía tiene un larguísimo recorrido para pulirse como jugador. Juega preferentemente en el SS; es rápido, ágil y tiene todos los fundamentos para sobresalir en defensa. Al bate es ambidiestro y luce contacto, pero la potencia es claramente uno de los aspectos sobre los que se tendrá que enfocar su desarrollo. Aunque en los Brewers nunca se sabe cómo pueden ir estas cosas, su momento parece que aún no ha llegado.
Luís Peña: La otra perla de la «generación de 2024» y, al igual que Made, es un jugador que se mueve en el infield. Al bate tiene más fuelle que su compañero de granjas, pero a la vez Peña tiene mucha menos defensa que Made y ahí tendrá que incidir si lo que quiere es hacerse un hueco en la posición de SS. Es rápido y hábil en el robo de bases, pero para hacer el salto a las mayores, aún le queda camino por recorrer.
Jett Williams: Junto con Brandon Sproat, Williams forma parte del paquete que los Mets enviaron a Wisconsin en el traspaso de Peralta y Myers. Es un prospecto top que sobresale por su polivalencia; ya puede jugar en la parte central del infield o en el outfield indistintamente. Físicamente, recordará a Durbin debido a su estatura (1,70), pero es veloz y ágil en la toma de decisiones. Ofensivamente es un jugador más que solvente, y verlo desenvolverse ya este mismo año en la MLB, ni que sea circunstancialmente, no suena para nada descabellado.
Evolución
En los últimos diez años, Milwaukee se ha clasificado siete veces para play-off, dato que ilustra el nivel de competitividad que ha consolidado como equipo. Repetir la hazaña, sabiendo que de lograrlo los Brewers serían barridos después a las primeras de cambio, tendría que ser el gran propósito para la presente campaña, pero el reto se antoja complicado, no solo ya por el nivel del actual plantel, sino por el esfuerzo que están haciendo los rivales de división, como los Cubs, a la hora de reforzarse.
Puntos fuertes
Equipo ya hecho: La columna vertebral del equipo es la misma que el año pasado y, por lo tanto, aquí cada uno ya llega con los deberes hechos y no hay transiciones que hacer ni rutinas a la que integrarse. A competir des del día 1.
Murphy: Es un entrenador como la copa de un pino que, además, tiene los pies en el suelo y atesora una capacidad innata para extraer jugo de donde no hay. El as está en el banquillo.
Puntos débiles
As en la rotación: En la línea de abridores, falta un Freddy Peralta o, lo que es lo mismo, un número 1 de referencia y diferencial. Dar ese rol a Woodruff, de entrada, suena a pedir demasiado.
Falta bate: Aunque el ingenio y las capacidades de Murphy para sacar petróleo donde nadie lo huele son innatas, a los Brewers les falta talento en la ofensiva. Un bate más de calidad, como mínimo, se agradecería.


