Previa Baltimore Orioles
Un equipo que por fin se mira al espejo
Esta previa ha sido realizada por Adrian Cobo
El 2025 fue el año que nadie en Baltimore quería que llegase, pero que todos, en el fondo, sospechaban. Un equipo que venía de ganar 101 partidos en 2023 y de clasificarse como Wild Card en 2024 se desplomó hasta el último puesto de la División Este con un registro de 75-87. La caída libre se llevó por delante a Brandon Hyde, despedido el 17 de mayo con el equipo último de división y un récord de 15-28, apenas dos años después de recibir el premio al mejor manager de la Liga Americana. Eso es el béisbol: no hay mérito que te proteja de la guillotina cuando el equipo no funciona y cuando el comportamiento fuera del campo fue raro por momentos.
El diagnóstico fue claro: la rotación implosionó -igual hay que usar otro término viendo cómo está el mundo-, el bateo se quedó corto fuera de Gunnar Henderson, y las lesiones convirtieron el roster en un hospital de campaña -juro que es la última-. 29 jugadores pasaron por la lista de lesionados a lo largo del año. Cualquier plan que no contemple la fragilidad de sus propias piezas está condenado a romperse, y los Orioles aprendieron esa lección de la peor manera posible.
La respuesta de la organización en la pretemporada ha sido la más agresiva desde que Mike Elias tomó el mando del equipo. Por primera vez en su etapa, el GM ha salido al mercado a golpe de talonario y de contrato multianual. Pete Alonso llega de los Mets con un contrato de cinco años y 155 millones de dólares, la mayor media en un contrato de la historia de la franquicia. Es el tipo de movimiento que anteriormente era impensable bajo la batuta de Elias, un hombre conocido por su aversión a los contratos largos. La firma de Alonso no es solo un refuerzo deportivo: es una declaración de intenciones. El proyecto ha llegado a un punto en que ya no se puede seguir esperando que el talento de la casa resuelva todos los problemas.
Y es que el talento interno sigue ahí, pero no del todo Henderson es un SS de primer nivel, probablemente el segundo mejor de la Americana. Rutschman, cuando está sano es un gran cátcher, aunque del bate se ha ido olvidando. Holliday y Westburg tienen el potencial para ser All Star y lo serán en algún momento. La base de este equipo sigue siendo extraordinaria -o eso es lo que se piensa- y el problema nunca ha sido el techo del proyecto, sino el suelo del mismo. Nunca hemos visto dos temporadas iguales.
El gran obstáculo de cara al 2026 es que Holliday y Westburg arrancan el año en la IL, lo cual obliga al equipo a improvisar en el diamante desde el primer día. Blaze Alexander, adquirido precisamente para dar profundidad al banquillo, deberá ocupar la segunda base hasta que el roster se complete. Coby Mayo, que lleva tiempo sonando tanto para subir a la MLB como para pieza de traspaso, tendrá la oportunidad de jugar en tercera base hasta que Westburg vuelva. Son situaciones manejables, pero añaden incertidumbre a un equipo que ya tiene bastante con las lesiones de los lanzadores en la rotación
Porque la rotación sigue siendo el talón de Aquiles. Kyle Bradish y Trevor Rogers forman un uno-dos que en papel parece sólido, pero detrás de ellos hay muchas dudas. Shane Baz llega con todo el potencial del mundo, pero con un historial de lesiones que hace difícil confiar ciegamente en que vaya a lanzar más de 160 entradas. Chris Bassitt tiene 37 años. Zach Eflin vuelve de una operación de espalda. Hay profundidad numérica, pero no – a no ser que se alineen los astros- el talento diferencial que necesita un equipo que quiere pasarse octubre jugando al béisbol)
Dicho todo esto, este equipo tiene más nivel que el del año pasado. Si Basallo y Beavers dan el paso que se espera de ellos, si Alonso produce cerca de lo que ha producido toda su carrera y si la rotación se mantiene mínimamente sana, los Orioles tienen todo para competir por un puesto en la postemporada. La División Este es una carnicería, pero la ventana sigue abierta. Solo hay que tener el suficiente criterio para pasar por ella.
Altas
– Pete Alonso (5 años, 155 M)
– Ryan Helsley (2 años, 28 M)
– Chris Bassitt (1 año, 18.5M)
– Shane Baz (trade con Rays, a cambio de Slater de Brun, Caden Bodine, Michael Forret, Austin Overn)
– Taylor Ward (trade con Angels, a cambio de Grayson Rodriguez)
– Blaze Alexander (trade)
Bajas
– Grayson Rodriguez (trade a los Angels)
– Gary Sánchez (Brewers)
– Jorge Mateo (Braves)
– Charlie Morton (no renovado)
– Tomoyuki Sugano (Rockies)
Lineup
El bloque central de este lineup lleva años siendo motivo de orgullo en Baltimore: Henderson, Rutschman, Holliday, Westburg. Cuatro jugadores de primer nivel, todos de la casa, todos con potencial de All Star. El problema es que en el Opening Day solo uno de los cuatro —Henderson— estará disponible con total garantía. Holliday y Westburg arrancan en la IL, lo cual cambia bastante la cara del equipo en los primeros compases de la temporada.
Pete Alonso llega para ocupar la primera base con todo el peso de su contrato y de sus expectativas. El ‘Oso Polar’ ha bateado al menos 34 HRs en cada uno de los últimos cinco años y viene de una temporada de 38 HRs y 126 carreras impulsadas con los Mets. Si hay un jugador que puede mejorar el rendimiento del lineup inmediatamente, es él. La adaptación a Camden Yards, que ha sido históricamente un parque hostil para los bateadores diestros de poder, es la única duda razonable.
Taylor Ward llega al LF procedente de los Angels y aporta otra amenaza de poder en los Orioles. Sus 36 HRs en 2024 hablan de un bateador con capacidad de hacer daño. El problema es su fiabilidad: el jardinero tiene un historial de lesiones que hace difícil asumir que vaya a jugar 140 o más partidos.
Samuel Basallo se perfila como el bateador designado titular desde el día uno -cuidado a Rutschman no acabe de DH, que es su mejor posición en el bate-. Su debut en MLB 2025 fue irregular, con un promedio de .165 en 31 partidos, pero los números de Triple-A que lo precedieron —23 HRs y unos números de .270/.377/.589— y la velocidad de salida de sus batazos hacen que nadie en Baltimore tenga demasiadas dudas sobre su futuro. Dylan Beavers completará el outfield y llega con un wRC+ de 125 en su debut en MLB, lo cual es una tarjeta de presentación más que convincente.
Gunnar Henderson sigue siendo la pieza más valiosa de todo el proyecto. MVP en ciernes, defensa de élite, liderazgo natural. Este equipo se construye alrededor de él y tiene que aprovechar sus años de control, que cada vez son menos,
Rotación
La rotación de los Orioles es, con diferencia, el tema más debatido del año en Baltimore. Y con razón: tiene potencial para ser decente, pero también tiene todos los ingredientes para volver a hundirse. Vamos, lo de todos los años.
Kyle Bradish y Trevor Rogers se disputan el puesto de abridor del Opening Day. Bradish, que regresa tras pasar por el quirófano, parece estar recuperado en el spring training. Rogers, que demostró el año pasado ser uno de los mejores brazos de la liga, llega como el as de facto. La decisión de quién abre el primer partido es casi anecdótica: los dos van a jugar -lo que se pueda- y los dos van a ser claves.
Shane Baz llega de Tampa con la etiqueta de gran promesa a medio cumplir. Ha mostrado destellos brillantes cada vez que ha permanecido sano, pero llevar más de un año entero sin caer en la IL sigue siendo una tarea pendiente. El trade que costó cuatro prospectos habla de lo que la organización cree que puede dar.
Chris Bassitt aporta veteranía y fiabilidad. No va a entusiasmar a nadie, pero tampoco va a colapsar. A sus 37 años, el lanzador diestro ha sido consistentemente bueno a lo largo de su carrera. Zach Eflin vuelve de una operación de espalda y la pregunta es si los Orioles van a arriesgar teniéndolo en la rotación desde el día uno o van a gestionarlo desde la IL.
Dean Kremer y Cade Povich son las opciones de respaldo más inmediatas. Albert Suárez, la sorpresa de la temporada 2024, también entra en la ecuación. Hay cantidad, pero la calidad de los puestos tres para abajo invita a más preguntas que certezas.
Bullpen
Ryan Helsley llega con el encargo de ocupar el puesto que dejó vacante Félix Bautista, intervenido del hombro y que no estará disponible en la primera parte del año. Helsley fue el mejor relevista de la National League durante tres temporadas con los Cardinals, con una ERA de 1.83 en 152 partidos entre 2022 y 2024. Su paso por los Mets en 2025 fue algo decepcionante, pero todo apunta a que fue una cuestión de contexto ante la caída general del equipo.
Andrew Kittredge, readquirido de los Cubs, era la segunda opción de alto rendimiento antes de caer en la IL. Su ausencia al inicio de la temporada deja el setup en manos de Tyler Wells —que regresa al bullpen con el rol de navaja suiza del manager—, Yennier Canó y Keegan Akin. Canó viene de una temporada decepcionante y necesita dar un paso adelante. Akin ofrece garantías y la ventaja de ser un lanzador zurdo.
Más allá de ese núcleo, las dudas son importantes. Este bullpen necesita que alguien dé la cara en los momentos de presión y ese alguien, a día de hoy, no está del todo claro.
Entrenador
Craig Albernaz llega a su primer puesto como manager en las Grandes Ligas tras ejercer como asistente de Steven Vogt en Cleveland. Su perfil es el de un entrenador comunicador, con una capacidad reconocida para conectar con jugadores jóvenes, algo esencial en un vestuario lleno de talento en formación. El parecido con Aaron Boone en cuanto a estilo de gestión se menciona frecuentemente. Lo que aún está por ver es cómo responde a las primeras adversidades de una temporada larga en la división más competida de la liga y con un proyecto inestable.
Principales Prospectos
Samuel Basallo es, sin discusión, el mejor prospecto de la organización y uno de los diez mejores de toda la liga. A sus 21 años ya está en el roster del primer equipo como bateador designado titular. Sus 23 HRs en Triple-A con 21 años, una velocidad de salida máxima de 116 mph y un brazo entre los mejores del béisbol hacen que el techo proyectado sea cercano al de Kyle Schwarber, pero con mejor contacto. El ajuste a los lanzadores de MLB es el único obstáculo entre él y ser una de las grandes estrellas ofensivas de la Americana. Es cuestión de tiempo, no de si le llega el talento.
Dylan Beavers debutó en 2025 con un wRC+ de 125 en 35 partidos, lo cual habla de un jugador preparado para competir al más alto nivel desde el primer día. Sus porcentajes de walk —casi el 19% en su debut— son los de un bateador con una excelente comprensión de la zona. El punto flaco son los zurdos, contra los que históricamente ha tenido más dificultades. Si eso no se corrige, hay riesgo de platoon. Si lo corrige, el techo es muy alto.
Enrique Bradfield Jr. es el tipo de jugador que el béisbol moderno no siempre sabe cómo valorar, pero que puede ser determinante en los momentos clave. Velocidad de élite absoluta —135 bases robadas en 209 partidos en ligas menores— y una defensa en el center field que podría ser la mejor de la liga en unos años. El problema es el bateo: su primera experiencia en Triple-A fue difícil y la progresión no es lineal. Si el bate evoluciona lo suficiente, será el sucesor natural de Cowser en el center. El desarrollo de este año va a ser muy importante.
Trey Gibson es el mejor prospecto de pitcheo de la organización, aunque no está ni cerca de ser un lanzador de MLB ahora mismo. El derecho, firmado como undrafted free agent en 2023, tiene un arsenal amplio, una de las mejores combinaciones de curveball y slider de las ligas menores y un xFIP por debajo de 3.00 en más de 100 entradas en 2025. Podría ver acción en Baltimore este año si las lesiones lo requieren, pero lo más probable es que arranque en Norfolk y siga su desarrollo con calma.
Puntos Fuertes
Gunnar Henderson es, a día de hoy, uno de los cinco mejores shortstops de la liga y eso solo ya te pone en ventaja en muchos frentes. El lineup, cuando esté completo, combina un potencial de poder extraordinario con un perfil de contacto sólido. La apuesta por Alonso es la señal de que la organización está dispuesta a hacer lo que haga falta para competir mientras la ventana está abierta.
Puntos Débiles
La rotación es el problema crónico de este proyecto y, si bien es cierto que se ha mejorado, está por ver cómo será en 2026. Bradish y Rogers son sólidos, pero después de ellos hay más preguntas que certezas. La cantidad de jugadores en la IL antes incluso de empezar la temporada es una señal de alerta. Este equipo se rompe si las lesiones vuelven a cebarse con el roster como en 2025.
Evolución
En 2021 los Orioles ganaron 52 partidos. En 2023 ganaron 101 y se llevaron el título de división. En 2025 volvieron al último puesto con 75 victorias. La gráfica de este proyecto tiene más dientes de sierra de lo que cabría esperar de un rebuild bien ejecutado, y eso genera desconfianza justa entre la afición. La ventana de Henderson, Holliday y compañía tiene una fecha de caducidad. La firma de Alonso es la señal más clara hasta ahora de que la organización lo sabe.


